Ver el trabajo en fotografía infrarroja de Florent Serfati es observar la belleza de lo invisible y la poética narración de texturas y formas, que encuentran una nueva manera de ser observadas y descubiertas por quién las mira. El camino a encontrar esta belleza ha sido largo, lleno de retos, pero también de inspiración y una claridad meticulosa a la hora de tomar las desiciones correctas, entre estas, haber encontrado en el sensor X-Trans de Fujifilm una aliada para plasmar sus fantasías más alucinantes. 

¿El resultado? Imágenes sacadas de la imaginación más alucinante, con un manejo de la luz, el color, la composición, que transmite al observador emociones y sensaciones que invitan a la contemplación y rompen la monotonía de la inmediatez, para regalarnos lo que lo que muchas veces no tenemos: tiempo para nosotros mismos. 

Florent Serfati se enamoró de la fotografía infrarroja a los pocos meses de tomar una cámara entre sus manos, luego de ver el trabajo de otros artistas. Ese momento fue un parteaguas.

No hubo medias tintas en esa ocasión, cuando decidió vivir de la fotografía y quemó todas las naves en esa aventura. 

¿El resultado? En cinco años Florent pasó a ser uno de los fotógrafos del momento, con múltiples premios y reconocimientos, además de ser embajador de Fujifilm en México. 

Y es que la relación que Florent a desarrollado entre el sensor X de Fujifilm y su fotografía es una simbiosis única, que lo alentó a dar un paso arriesgado, crear fotografía infrarroja con una XT2, visionaria cámara que se ha adecuado a su proceso de trabajo como compañera inseparable.

Pero llegar al Sistema X de Fujifilm no fue sencillo. Florent se dedico a estudiar, preguntar y leer interminables horas allá por el 2015, cuándo decidió dedicarse a la fotografía, pues estaba decidido a dar pasos seguros. 

Incluso fue a congresos importantes de fotografía y tomó cursos con algunos de los fotógrafos más prestigiosos a nivel mundial, sin siquiera tener una cámara. Ese detalle dejó a más de uno boquiabierto. 

“¡Cómo es posible que este chico venga a este taller y ni equipo tiene!”, comentaban en forma de broma, sin embargo, a Florent lo alimentaba la pasión que acababa de descubrir en la sinergia que significaba la cámara con su creatividad y narrativa visual. 

Resultado de talleres y congresos, acabo comprando una cámara full Frame. 

“Era la cámara del año, la joya de todos los fotógrafos profesionales y yo pensé que iba por el buen camino”, confesó Florent. 

Sin embargo, pasó algo que él no esperaba. La emoción del clic se comenzó a esfumar al paso de los meses. 

“Después de la fase de luna de miel con las cámaras full Frame, me di cuenta de que tomaba menos fotos y eso era muy peligroso”, confesó Florent.
Fue ahí donde tomó una decisión importante, dejar de escuchar a otros fotógrafos, y buscar él mismo las respuestas a sus dudas. 

En esa búsqueda encontró las cámaras Fujifilm del Sistema X. La llegada de ese equipo y sensor fue tan abrumadora, que decidió vender las cámaras que tenía y adquirir las Fujifilm X Pro2 y XT2.

“Fue ahí donde comencé a disfrutar del proceso de hacer fotografía. Siempre decimos que la cámara no hace al fotógrafo, pero puedo decir que cambiar hacía Fujifilm me ayudo a mejorar mi trabajo, por el simple placer de poder llevar mi cámara a todas partes e inspirarme sin pensar en temas técnicos y por estar pendiente con mochilas voluminosas y pesadas”, se sinceró Florent. 

También fue el momento para dar el gran paso, hackee fotografía infrarroja. Su curiosidad hacía este tipo de fotografía nació al ver el trabajo de otro fotógrafo francés, David Keochkerian, allá por el 2016, cuando Florent apenas llevaba un año tomando fotografías. Fue al ver el trabajo de David que se enamoró del paisajismo. 

Cuando vio el trabajo de David no sabía lo que era la fotografía infrarroja y pensó, en su lógica, que los acabados eran producto de edición de color desde Photoshop u otros programas de manipulación digital, y eso lo llevó a estudiar programas de edición, que le dio a entender que la imagen que quería lograr tenía que ser una combinación entre la magia etérea y surreal. 

Fue en esa búsqueda que descubrió mas datos sobre la verdadera fotografía infrarroja, que se basa en captar espectros lumínicos más amplios al visible para el ojos humano, es decir, captar lo visible e invisible de la luz. 

Fue en ese proceso de investigación cuando tomó la decisión de que tenía que modificar una cámara. Llegar a esta decisión le tomó 4 años y medio desde que comenzó a estudiar y experimentar, y donde ya tenía conocimiento en la teoría y la técnica digital, además del post procesado para lograr cierta calidad en sus imágenes, pero tenía que llegar a más. 

Fue ahí cuando volteo a ver a las cámaras que lo enamoraron del clic, las Fujifilm de la Serie X. 

“Ademas de ser mis cámaras favoritas tuve la suerte que el sensor X trans Cmos de las Fujifilm es excelente para la foto infrarroja, así que mi decisión fue evidente y decidí dar una segunda vida a una de mis cámaras favoritas, la XT2 con el sensor X-Trans CMOS III”, explicó. 

Su motivo era simple, la capacidad de la marca para poder empaquetar en una cámara la maravilla tecnológica de un sensor poderoso en información y nitidez y la sensación que daba el cuerpo en transmitir la pasión por hacer fotografía. 

“Hacer fotografía con una Fujifilm es un sentimiento”, dice con certeza Florent. 

Sin embargo, la primera parte del camino estaba hecha, pero el resto fue un viaje de experiencias, a veces frustrantes, pues com la fotografía infrarroja se esta lidiando con una parte de la luz que el ojo humano no puede ver. Mientras que en la fotografía tradicional uno puede exponer y componer en base a su observación, en la infrarroja cuenta mucho la experiencia para lograr los resultados deseados, además de que es necesario sumar el postprocesado correcto, que es más complicado que laborioso que el de la fotografía tradicional. 

En el tema de la modificación del la cámara, se reemplaza el filtro IR cut por un filtro claro, con lo que se consigue una cámara full Spectrum o un filtro especifico escogiendo ciertos espectros de luz.
Florent se decidió ir con la modificación de la Fujifilm XT2 en full Spectrum , para tener todas las opciones posibles y después usar diferentes filtros en el lente para filtrar ciertas parte de la luz. Sus filtros favoritos son el de 590nm y 720nm. Para esta modificación de su cámara eligió a la empresa líder mundial en ese tipo de servicios: Kolari Vision.

A esto se añade las bondades del sistema Fujifilm, que le permite hacer una visualización en blanco y negro desde del visor, lo cual le permite componer y dispara todos sus archivos en RAW, donde la imagen sale con un tono rosado, sin embargo, en esa imagen cruda da un tipo de luz que es difícil de apreciar el ojo humano y el trabajo sobre el color puede ser un poco más complicado, por lo que es necesario estudiar y sobre todo disfrutar el proceso de revelado. 

Florent señala que en su caso, tiene la suerte de aburrirse fácilmente, lo que ha generado que siempre busque nuevos retos fotográficos, y no encasillarse. Eso lo ha empujado a estudiar estilos y técnicas, que lo ha llevado a mezclar para definir su propio lenguaje fotográfico. 

“No encontré mi estilo, creo que vino naturalmente. Es solamente la expresión de mis gustos. Se hizo poco a poco cuando muy temprano decidí no caer en trends y modas. Me gusta ver el trabajo de los otros fotógrafos, pero me gusta más crear el mío, así que no paso horas en las redes y creo que me ayudo seguir una visión tal vez más personal sin estar influenciado de más por el trabajo de otros”, confiesa. 

Para Florent, el haber encontrado en las cámaras Fujifilm la herramienta ideal para el trabajo que realiza  ha sido una motivación importante, al punto que hoy en día es embajador de la marca en México y el cual considera un honor, por la oportunidad de apoyar a la marca que lo ha ayudado a crecer, además de su gusto por compartir con la comunidad a través de clases, talleres y conferencias, algo que espera seguir haciendo, a la vez que seguirá descubriendo esos mundos extraordinarios, como cuando era un niño, leyendo libros fantásticos. 

Carlos Matus